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Me llamo Susana, tengo 35 años.
Mi novio me dejo hace unas semanas argumentando que estaba dedicando demasiado tiempo a mi trabajo. Unos días mas tarde me encontré con el y una chica que resulta ser su nueva ¡novia!
Decidí de darle una buena lección y alquile un chico de compañía que encontre en una pagina Web.
Me sentí algo avergonzada cuando le explique por email de que se trataba. Intercambiamos algunos mensajes y nos vimos la semana pasada en un café para ir después a un restaurante donde iba a estar mi ex según me entere de un amigo nuestro.
Mi acompañante se llamo Marco y resulta que era un chico encantador y además guapíssimo. Tenia 32 años y refrescaba así sus finanzas para permitirse algun capricho de ves en cuando.
Al pasar los primeros momentos de tensión, me relaje rápidamente en su presencias y después de media hora hablábamos como se fuésemos viejos amigos.
Mas tarde cenamos y cuando entro mi ex, se le cambio la cara al verme con un chico guapo cuando me esperaba en casa llorando por el.
Al fin, la tarde fui un éxito total y valía la pena este pequeño gasto. Seguramente repetiré con Marcos. Me dejo su teléfono.
Esta vez solo fuimos a cenar, pero quien sabe que pasara la próxima vez...

Soy una señora de 44 años que vive en Bilbao.
Aunque me consideran todavia atractiva, me resulta ser difícil conocer a hombres ya que no me gusta ir de marcha sola y todas mis amigas están casadas. ¡Bueno, el cuerpo pide de vez en cuando!
Así que contacte con "Enrique", un acompañante para mujeres.
Era bastante más joven que yo pero experimentado. Me hice sentir como una mujer deseada y no me arrepiento en absoluto de haber hecho este paso.
No quiero que este se convierte en una situación normal; quiero volver a conocer un hombre con quien establecer una relación duradera, pero mientras tanto, que más da... Maria

Brígida, 38 años, Valencia:
El año pasado fui de vacaciones a Tenerife. Mi amiga me dejo colgada en el último momento y no quedaba remedio como irme sola. No conocía la isla.
Después de hacer algún Tours organizadas por la isla, el conserje del hotel donde estaba alojada me dio el tip de "alquilar" un guía local. Con una sonrisa me dije "Tomas le dará un servicio muy completo". No sabía en este momento a que se refería. La tarifa para 1 día me pareció algo subida de precio pero acepte y al día siguiente me encontré en la recepción con Tomas.
Me caí bien en el primer momento, era un verdadero gentleman, alto, cabello castaño y una mirada profunda. Me llevo con su cabriolet rojo a sitios que un giri normal nunca encontraría.
Almorzamos en un restaurante típico en un pueblecito y me contó que estaba estudiando para ser abogado y que trabajaba de gigoló, o sea que se acostaba con mujeres por dinero.
Como soy una persona abierta, no le juzgaba por esto, al contrario, me pareció bien.
Cuando mas tarde fuimos a una playa donde se veía la puesta del sol, no me resistía cuando me dio un beso.
Lo que paso después dejo a la fantasía de vosotros. Solo os digo:
Encontré un dios del amor en la isla afortunada.




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